En el medio interplanetario existen multitud de partículas llamadas técnicamente meteoroides
producidas en la degradación de superficies de asteroides, cometas o incluso planetas. La Tierra en su movimiento alrededor del Sol las intercepta constantemente aunque la densa atmósfera no permite que la mayoría lleguen a la superficie terrestre. La razón estriba principalmente en que entran en la atmósfera a grandes velocidades (el rango permitido varía entre 11,2 km/s y 72,8 km/s). Al entrar en la atmósfera terrestre a estas velocidades, las partículas sufren un brusco choque con las moléculas de la estratosfera y fruto del rozamiento y calentamiento del meteoroide se produce el fenómeno denominado ablación. En éste, en pocas décimas de segundo el meteoroide pierde masa por el brusco rozamiento con las moléculas de la alta atmósfera, bien en forma de fragmentos sólidos, materia fluida o gas caliente. Buena parte de la energía cinética se transformará entonces en luz y calor, produciendo el fenómeno luminoso conocido como meteoro o popularmente, estrella fugaz.
Las estelas luminosas producidas por partículas con una masa de pocos miligramos serán perfectamente visibles a simple vista. Constantemente la Tierra intercepta partículas capaces de producir estrellas fugaces cuyo origen es variado. Mayoritariamente son interceptadas por la Tierra partículas desprendidas de cometas o asteroides aunque una pequeña parte pueden provenir de nuestra Luna o de otros planetas exteriores, especialmente Marte. La magnitud de este flujo de
materia interplanetaria a la Tierra no es nada despreciable. Cada año entran en la atmósfera por termino medio unos diez mil billones de partículas prevenientes de cometas y, algo menos, unos diez mil millones, lo hacen desde asteroides. En total se estima que anualmente entran en la atmósfera terrestre unas 200.000 toneladas de materia interplanetaria. Cuando los meteoros poseen un brillo similar o superior al planeta Venus magnitud –4 (el astro más brillante del firmamento después del Sol y la Luna) se denominan
bólidos. Son generados por partículas cuya masa oscila desde poco más de un gramo hasta miles de toneladas.
En resumen, estos son los términos que utilizaremos continuamente:
En relación a la actividad de observación de lluvias de meteoros hay algunos términos que es necesario definir: meteoroide, meteoro, meteorito y bólido. Son los nombres del fenómeno producido por una partícula, dependiendo la zona en que se encuentren o sean visibles.
Meteoroide: son las partículas o residuos que se encuentran formando enjambres en el Sistema Solar.
Meteoro: es el trazo visible (estrella fugaz ) producido por una partícula que impacta con la atmósfera y que por la fricción se volatiliza produciendo un haz luminoso.
Meteorito: es la partícula o fragmento que no se consume totalmente y que logra penetrar nuestra atmósfera chocando con la superficie terrestre.
Bólido: trazo luminoso muy brillante producido por un fragmento de mayor tamaño que puede superar incluso la magnitud o brillo del planeta Venus.
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